menu_open Columnists
We use cookies to provide some features and experiences in QOSHE

More information  .  Close

Discapacidad: tiempo que no se cumple

14 0
15.03.2026

El sistema que rige y conduce la vida ciudadana, evidencia fallas que resultan especialmente llamativas y denunciables cuando su afección golpea de lleno a las personas más vulnerables de nuestra sociedad. El reciente fallecimiento de Carlos Ardanaz, enfermo de ELA, ha puesto nuevamente el acento sobre el fracaso de una clase política incapaz de llevar hasta los afectados por esta cruel enfermedad las ayudas de una ley que se aprobó, después de criticados retrasos, en octubre del año 2024. Hoy, en las páginas de este periódico, se recoge una información en la que se detalla que las valoraciones para el reconocimiento de la discapacidad de una persona en Navarra pueden llegar a dilatarse hasta dos años desde que se formaliza la solicitud. El tiempo es un factor esencial para quienes ven apagarse sin remedio su salud, y su paso sin recibir el respaldo que la ley les garantiza por parte de la Administración, supone un doble castigo: el del deterioro físico y el emocional.

“Siento impotencia y rabia. Veo que la gente que realmente necesita esto no se le ayuda y no se le valora y no se ponen medios, mientras que para tonterías sí hay medios y sí se gasta dinero”. Son palabras de la hija de una persona afectada por múltiples patologías, que pidió la valoración de discapacidad a finales de abril de 2024 y ha recibido la notificación para su valoración ahora, 23 meses después. Es solo un ejemplo más de una realidad que se impone tozuda por encima de una ley que la Administración no es capaz de cumplir. Un incumplimiento tan sonrojante como doloso. Según el Real Decreto, el tiempo máximo estipulado para la valoración es de seis meses, y el Departamento de Derechos Sociales asegura que ahora la media en Navarra es de 13,35 meses. Que el trabajo realizado haya servido para reducir los tiempos, en septiembre se alcanzaron los 18 meses de dilación, sólo es el reflejo de lo lejos que estaba y sigue estando al Administración de cumplir con su propia ley. Y la ingente tarea que queda. Porque el compromiso adquirido con los ciudadanos no admite más fracasos y papel mojado.


© Diario de Navarra