Cerrar la puerta para que Navarra nunca deje de ser Navarra
Han pasado casi cinco décadas desde la aprobación de la Constitución de 1978. Es un texto que ha sido clave para la convivencia, la estabilidad y el progreso de Navarra y el conjunto de España. Sin embargo, contiene una parte que nos afecta como navarros y responde a unas circunstancias históricas ya superadas, por lo que hoy carece de sentido en una realidad política, social e institucional distinta. Es el caso de la Disposición Transitoria Cuarta, la que establece el mecanismo que permitiría la incorporación de Navarra a la Comunidad Autónoma Vasca, y a nuestro entender, ha llegado el momento de suprimirla. Lo dice el propio significado de la palabra “transitoria”. Lo transitorio está llamado, por definición, a desaparecer. Fugaz, pasajero, provisional, temporal, breve, caduco, efímero… los sinónimos de la palabra lo dejan todavía más claro. Se aplica a aquello que responde a una situación excepcional, pero cuando lo transitorio se prolonga durante 48 años, pasa a convertirse en una anomalía. Ya fue excepcional su propia inclusión, puesto que es una singularidad que afecta exclusivamente a Navarra y que no tiene equivalente en el resto del sistema autonómico.
Es una espada de Damocles que solo tenemos los navarros. De hecho, el Consejo de Estado, en un informe en 2006, sugirió su derogación y avaló nuestro estatus jurídico diferenciado. Navarra hoy es una comunidad........
