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6.850 alegaciones al TAV, ni en Corea del Norte

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07.04.2026

Una alegación cada 6 metros de Tren de Alta Velocidad. Eso es lo que ha conseguido EH Bildu en la Barranca para oponerse a los 40 kilómetros del TAV entre Zuasti y Alsasua. Vaya por delante mi respeto por quienes alegan, se supone que libremente, dentro de un procedimiento oficial. Mejor son firmas que sabotajes. Pero, sobre todo, vaya por delante mi admiración hacia EH Bildu y todos sus satélites. No hay organización política en todo el mundo democrático capaz de engatusar a poblaciones enteras para respaldar sus propuestas, sean las que sean. En nuestro caso, todas en contra del desarrollo de Navarra. Y, por extensión, también en contra del desarrollo de la Sakana.

Convendrán conmigo que es llamativo que en pleno siglo XXI haya miles de personas, y todas viviendo en una zona desarrollada e industrializada, como la Barranca, que digan: “NO al TAV. SÍ al tren”. Si se reuniesen todos en Pamplona llenarían, una tras otra, cuatro veces el auditorio del Baluarte. Ni en Corea del Norte. No está nada mal. Los sociólogos y politólogos tendrían que descubrirnos, de una vez, por qué donde reina EH Bildu todo es apostar por el atraso. Cómo consiguen que gentes tan diversas acaben haciendo todos lo mismo. Y, por último, cómo un partido político con un pasado reciente tan terrorífico como EH Bildu consigue que la gente normal les siga en bloque. Hagan lo que hagan. Digan lo que digan. En mi humilde opinión, esto solo se consigue aplicando las antiguas técnicas de manipulación de masas, propias de regímenes no tan lejanos.

Intentar razonar sobre lo que defiende EH Bildu para atacar el TAV es un ejercicio inútil. Pero al menos lo contaremos. EH Bildu y sus satélites dicen que se oponen al “TAV” porque solo sirve para conectar grandes ciudades y que defienden el “tren” porque sirve para conectar los pueblos pequeños. Como si los habitantes de la Sakana, en especial los jóvenes, no fuesen personas que se mueven por todo el planeta, que viajan en TAV, que cogen aviones y que, muchos de ellos, conocen ya numerosos países. Personas del siglo XXI que viven de una manera, pero que siguen ciegamente a EH Bildu cuando les dicen que tienen que vivir de otra, volviendo al siglo XIX. Personas y familias cuyo presente y futuro dependen de un mundo abierto y conectado, pero que firman sin rechistar cuando EH Bildu les pone un papel para echar un cerrojo el progreso.

En este caso, la Sakana como síntoma de Navarra. Una sociedad híper-desarrollada como la de Navarra que, según se dice, en la región donde mejor se vive de España. Una Comunidad con una gran renta per cápita y muy poca desigualdad social. Y un lugar donde una cuarta parte de la población, y quizá uno de cada dos jóvenes, apuestan por la extrema izquierda radical. Extrema izquierda donde EH Bildu, con su terrible historia y su oscuro presente, es el rey. La extrema izquierda, que solo mira al pasado para diseñar y dirigir nuestro futuro. No puede haber nada más contradictorio. No puede haber nada más real. Y, mientras tanto, todos los demás de tardeo, sesteando o blanqueando.

Álvaro Miranda Simavilla. Ingeniero de Caminos y miembro del Think Tank Institución Futuro.


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