Temperatura equivocada
Temperatura equivocada
Hay enfermedades que afectan a un órgano concreto; la fiebre, en cambio, afecta al modo en que el mundo encaja consigo mismo
Síntomas de fiebre. / Pexels
La versión onírica de la fiebre es peor que en la real. Soñé que tenía 39 grados y al despertar tardé unos segundos en averiguar en qué lado de la frontera me encontraba. La fiebre real eleva la temperatura del cuerpo; la soñada, la de la realidad. Todo parecía normal en el sueño y, sin embargo, algo estaba desplazado de su sitio la distancia exacta a partir de la cual el mundo empieza a dar miedo. Los termómetros de antes tenían una autoridad que han perdido los digitales. Había que agitarlos para que volvieran en sí. Luego se lo colocaba uno bajo la axila y aguardaba el veredicto mirando el techo. El mercurio trabajaba despacio, con la crueldad de un funcionario. Treinta y siete y medio todavía era........
