Los estorninos
José Francisco Conrado de Villalonga
Una tarde de este invierno, estaba fuera de la ciudad observando el paisaje del campo de Mallorca, me daba cuenta de que el invierno llega a su fin y de que dará paso a una primavera exultante por la abundancia de lluvias que hemos tenido. En el cielo volaba una multitud de estorninos que se reunían para ofrecer su danza diaria a los amantes de la naturaleza. Desde siempre me han atraído esas criaturas que se atreven a sobrevolar, en otoño, toda Europa, para llegar hasta Mallorca. Vienen desde países lejanos, comen insectos, arañas, aceitunas, anidan en los árboles, se unen en parejas, bien avenidas y, duraderas, entre ambos construyen un nido, el macho lo forma, la hembra pone sus huevos fecundados y en marzo, final del invierno mallorquín, regresan con sus polluelos a Polonia, Suiza, Alemania… de donde salieron por causa del frío. Mientras están entre nosotros, ofrecen cada atardecer, a la puesta del sol, un espectáculo impresionante, una fiesta, en la que grandes masas de estorninos, cientos de ellos, forman un regocijo, una nube que se estira y se repliega, y que grafían, sincronizadamente, en el cielo figuras sorprendentes, para luego, al acabar, irse hacia los árboles a........
