En tiempos de crisis
El presidente del Parlament, Josep Rull. / Zowy Voeten
En tiempo de palabras grandilocuentes: solidaridad, resiliencia, empatía y lo que a ustedes más les guste, resulta encantadora la llegada de una potente crisis y observar cómo tanta palabrería se va por el desagüe en cuestión de minutos. La subida de precios desde meses atrás ha sido espectacular y nunca se había dedicado tanto tiempo en los informativos a la cesta de la compra. Ahora llegan Irán, El Golfo y el otro y los carburantes venga a subir como un cohete. Uno se pregunta: con tanto boicot, bombardeo y cierre de Ormuz, ¿será que hay filtros y llegan los combustibles de Oriente ya con los precios actualizados? Pues no: los que ahora han subido los teníamos en los almacenes de Occidente sea lo que sea eso: Occidente y sus almacenes. Pero es el momento de volver a enriquecernos. A lo que ya teníamos le vamos a sacar más rédito: deprisa y mejor ganancia. Sin que se haya movido del sitio. Simplemente aprovechando la coyuntura, que el mundo es cómo funciona. Calladitos mientras poseamos acciones y obligaciones en gasolineras y otras refinerías, y criticones si no tenemos más obligación que llenar el depósito, ni más acción que descolgar la manguera del surtidor.
Seguimos con las palabras grandilocuentes y nada como el arte para reunirlas en su entorno. Me cuentan que una artista expone una obra en la Tate Modern y todos la felicitan por Facebook, que es el medio donde ha aparecido su obra en la Sala de las turbinas. Pero todo es un montaje de internet. Ni hay escultura suya en la Tate Modern, ni siquiera la gracia de aquellos inventos literarios –Jusep Torres Campalans de Max Aub, por ejemplo– que abundaron en el siglo........
