Cuando el sol vuelve
Quizá el eclipse más importante no es el que ocurre sobre nuestras cabezas, sino aquel que, a veces, tiene lugar en nuestro interior
Puig de Randa y el eclipse de sol. / Manu Mielniezuk
En estos días, miles de personas se han preparado para contemplar un eclipse, organizando viajes y buscando el mejor lugar para ver cómo el sol desaparece por unos instantes. Es un espectáculo que despierta admiración porque nos recuerda que aún hay cosas capaces de detener el ritmo frenético de nuestra vida y hacernos levantar la mirada al cielo. Sin embargo, quizá el eclipse más importante no es el que ocurre sobre nuestras cabezas, sino aquel que, a veces, tiene lugar en nuestro interior.
Vivimos en una época donde el brillo parece un objetivo: brillar en las redes, destacar profesionalmente, acumular seguidores, proyectar una imagen impecable. Desde temprano aprendemos a medir el valor por visibilidad, más que por profundidad. Pero brillo y luz no son lo mismo. El brillo atrae atención hacia uno mismo; la luz, en cambio, permite que otros vean. El brillo busca ser admirado; la luz permite que otros encuentren el camino. Mientras uno gira en torno al protagonismo, la otra se manifiesta en el servicio silencioso. Quizá por eso, las personas que más han transformado el mundo no........
