Un Mundial con un envoltorio asqueroso
Un Mundial con un envoltorio asqueroso
Un aficionado iraní con la bandera del León y el Sol durante el debut de Irán ante Nueva Zelanda.
Que el precio de ver un Irán-Nueva Zelanda, que se dormían las cabras, sea de 500 dólares, es asqueroso porque el fútbol siempre ha sido un deporte popular a precios relativamente asequibles; que los vuelos desde casi cualquier destino a EEUU cuesten 1.000 dólares también; que la estancia en un hotel medio sea de 300 dólares es abusivo y que una cerveza cueste 20 dólares, cuatro veces más de lo que paga un guiri en Mallorca, donde abonamos el doble que en la mayoría de España, una estafa. Todo el envoltorio es antideportivo.
Requeteasqueroso que los jugadores de Irán tuviesen que residir en un hotel en Tijuana, a 240 kilómetros de Los Ángeles y se les diera el trato de miembros de la Guardia Republicana, asquerosos también, cuando se trata de deportistas que van a jugar al fútbol, sin el kaláshnikov. Pero no debe extrañarnos porque el organizador del Mundial es la FIFA, que acumula una tradición de casos de corrupción que arranca en 2015 con el llamado FIFA Gate: un banquete de más de 100 millones de dólares, de acuerdo con la acusación de la Fiscalía de Nueva York, por derechos de transmisión, mercadotecnia y patrocinio, fraude, crimen organizado y lavado de dinero que culminó con la detención de siete........
