La transformación de los envases
Opinión | Medio ambiente
La transformación de los envases
La norma no persigue solo el residuo una vez generado, sino su diseño, composición y reutilización. Además, deja de preguntar donde tenemos que tirarlo
Pilas de envases de plástico / Agencias
Acabamos de vivir el verano más caluroso jamás registrado en Catalunya y la ONU ya ha admitido que no podremos limitar el calentamiento global a 1,5 grados: ahora la lucha se centra en no superar los 2. Y todo esto en un momento de fragmentación de las alianzas y de los acuerdos mundiales, justo cuando haría falta todo lo contrario.
Un rayo de esperanza son las políticas de sostenibilidad de la Unión Europea (aunque también se están poniendo en entredicho, porque ejercen más presión sobre las empresas). Hay algunas que acaban de entrar en vigor. Me refiero al reglamento de envases y residuos de envases, aprobado en diciembre de 2024 y aplicable desde este agosto. Un texto farragoso que intenta reducir el plástico que se utiliza en los envoltorios, el cual supone un 40% de la producción total de este material y más de un tercio del volumen que pasa por los contenedores, con todo lo que eso implica en combustibles fósiles y emisión de contaminantes.
¿Hasta dónde llega el alcance del nuevo reglamento? ¿Se han fijado alguna vez en la pegatina de las manzanas, ese círculo minúsculo que indica la procedencia? Pues bien: legalmente, eso es un envase y, como tal, tendrá que acabar siendo compostable. El detalle es ínfimo, pero da la medida de lo que se ha puesto en marcha. Que sea un reglamento y no una directiva también cuenta: se aplica directamente, sin la transposición nacional que suele diluir los objetivos. Y se despliega en tres grandes bloques.
El primer bloque es reducir.........
