El otro enigma
Opinión | Las cuentas de la vida
Lo que de verdad me parecía importante era la libertad de amar de la forma en que queramos amar
Jan Morris, en una imagen de archivo. / EPC
«Nuestro matrimonio no tenía posibilidad alguna de funcionar, pero funcionó igual que un sueño, como el testimonio vivo, podría decirse, del poder de la mente sobre la materia; o del amor en su sentido más puro por encima de todo lo demás», escribió Jan Morris (1926–2020) en sus memorias. En 1974 había publicado Conundrum (Enigma en la edición española de Gallo Nero), un exponente pionero de la literatura autobiográfica trans. No era un recién llegado, sino el periodista que envió el telegrama con la exclusiva de la conquista de la cima del Everest y uno de los grandes escritores de viajes del siglo XX. En su memorable libro sobre Venecia, por ejemplo, supo ver, detrás de la belleza de la ciudad, una tupida telaraña de vanidades y, en Trieste o el sentido de ninguna parte, se asomó a una geografía perdida de fidelidades dudosas. Jan Morris detectaba de forma natural la incertidumbre en los lugares y en el rostro de las gentes, precisamente porque sabía lo difícil que es dar una forma definitiva a la vida.
En 1972, poco antes de escribir Enigma, voló a........
