A favor de la intuición
Opinión
Àlex Volney
Pasan los años y avanza el siglo y se acentúan tendencias muy difíciles de explicar. Antes los lunes y los viernes eran puntos en los que las personas de fuera de la capital aprovechaban para entrar en Palma. El pequeño comercio notaba unas pausas, había una cierta regularidad. Hoy coinciden personas de muy diversos sectores en la absoluta irregularidad y eso de la sociedad líquida se ha vertido de la política a los efectos más personales llegando a casi todos los contornos de la misma superficie sea de un comercio grande o pequeño, siguiendo unas inercias muchas veces ajenas a lo, hasta ahora, entendido por racional. Si aquí ustedes suman el constante bombardeo del siguiente y enésimo apocalipsis tendremos que al final no va a hacer falta volver a cantar la Sibíl·la.
El ritmo es cada vez más frenético o inexistente. Del cero al cien. Cualquier dependienta o dependiente se lo confirmará. O todo de golpe… o nada. Franjas de calmas absolutas, no en la tienda, en la calle o casi todas y todos al mismo tiempo en un intérvalo de unas pocas horas. El fenómeno de las colas en este país merecería un análisis a parte.
La gente tiene prisa, sí, algunas personas ni saben por qué la tienen y ni dejan para los demás. Luego puede llegar alguien salido del huevo que tiene........
