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Padre Francisco José Verde, un personaje de antología | Por: Oswaldo Manrique

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19.04.2026

Por Oswaldo Manrique.

–         ¡Tumbaron a Medina! ¡Tumbaron a Medina! ¡Tumbaron al Presidente!

Un diciembre largo el de 1946. Salió de madrugada de su casa en La Puerta, esa de ventanales al lado de la Jefatura, frente a la Plaza, vestido con su acostumbrada sotana blanca y con su revolver al cinto, el padre Francisco. No dejó de hacer su escala acostumbrada en Mendoza, y se enrumba a Trujillo. Con la luminosidad de la tarde, de uno de los días de navidad de ese año, desde el zaguán de la casa familiar, con su clara voz, soltó su saludo:

–         ¡Buenas tardes, cómo estan por acá! Un aire espiritual y jocoso, sorprendió la tranquilidad de la sala, donde le respondieron con voz magisterial:

–         Saludes cuñado, lo noto agitado. Volteó hacia el patio y gritó: ¡Llegó Chico! Salió inmediatamente, Doña Amelia Maria de Lourdes Verde Bracho (1898-1969), esposa del Dr. Lomelli, y se dirigió con suma alegría a darle un abrazo al recién llegado, diciéndole:

–         Dichosos los ojos que te aguaitan de nuevo, hermanito. El cura con el pañuelo en la mano secando su rostro y pronunciada calva, le respondió:

–         Amelia lo prometido es deuda, aquí estoy. Huele a bueno. Les diré que pusieron bonita la entrada de Cruz Verde, fuí al ateneo a conversar un rato con Carrillito. Lo que no dijo fue que además había pasado y entrado a la cárcel de Trujillo. Amelia que tiene tiempo sin verlo, le inquiere:

–         ¿Cómo esta La Puerta, siguen sin entenderse? El sacerdote, le respondió:

–         En estos tiempos de derrocamiento y junta militar, vos sabés.

Se entretuvo con los saludos y abrazos a los sobrinos, principalmente a los pequeños  Francisquito su ahijado, Gustavo Adolfo y Plinio. Omar Darío, ya había ingresado a la carrera militar, así como, dedicó saludos a  otros familiares, el polémico y agradable cura nativo de Carora, yendo directo al grano, como de costumbre, le dijo al Doctor:

–         ¿Epa Andrés, ya enyugates las yuntas? Y se lo fue llevando a la sala, para conversar. El Dr. Lomelli, que lo conoce bastante, le contestó con lo siguiente:

–         Esa es una pregunta que trae pegada la respuesta o me equivoco.

–         Vengo por algo que me tiene muy preocupado cuñado. Le dijo el presbítero.

–         ¿Y eso, por qué tanta preocupación, que hasta sudada traés la sotana? Se te va a poner color pollito. Sonriendo la chanza, le revela:

–         Vine a abogar por varios de los muchachos que están detenidos por lo del alzamiento, eso que ocurrió el 11 de diciembre, que llaman “brote revolucionario”.

–         ¿Y quiénes son esos amigos tuyos, que estan pagando chirona? ¿Gente del general Juan Araujo? Fue un agregado sarcástico del maestro Lomelli, pues conocía la antipatía que su cuñado tenía por el Araujismo-Baptistero oligarca trujillano.

–         No, mi amigo Pancho Delgado, vos sabés, él es rebelde por naturaleza, también Gonzalito Viloria el fomentador de la construcción de la Plaza del pueblo, y Olinto Ojeda el atento, los prefectos de La Puerta, que son muy medinistas, también los Matheus. Me gustaria que los pusieras en libertad, aunque son mas de 100 presos politicos y si puedes a todos, se te agradeceria y ganarias mas........

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