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Cautivos de Argel

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05.07.2026

Creado: 05.07.2026 | 06:00

Actualizado: 05.07.2026 | 06:00

Cervantes fue cautivo en Argel durante cinco años. España tardó en rescatarlo. Pagó tarde, pagó caro y aprendió, por las malas, que el Mediterráneo nunca perdona del todo la arrogancia de quien mira solo hacia una orilla.

Cuatro siglos después, España ha vuelto a toparse con Argel. No como literatura, sino como factura. La factura del rescate de un país cautivo de su propia improvisación: un gasoducto convertido en recordatorio, el comercio bloqueado, un embajador retirado, empresas paralizadas y una desconfianza que no se borra con una visita ministerial ni con una nota de prensa sacando pecho. Argelia siempre ha sido el aliado tapado de España. No es el más cómodo ni el más simpático. Pero sí uno de los más necesarios. Es el socio invisible que sostiene una parte decisiva de nuestra seguridad energética, de nuestra frontera sur y de nuestra estabilidad mediterránea. Y es, además, nuestro margen de maniobra frente a Marruecos. Y precisamente por eso resultó tan grave el volantazo español sobre el Sáhara Occidental en 2022: no solo por el fondo de la decisión, sino por la forma. Por la ligereza. Por esa costumbre tan española de mezclar maniobras personales o tácticas con la política exterior de todo un país. Pedro Sánchez quiso cerrar con Rabat un problema que nunca explicó del todo y abrió otro con Argel. Cambió la posición histórica española sobre el Sáhara para respaldar el plan marroquí de autonomía, pero lo hizo como si Argelia fuera un actor secundario, una sombra molesta en el decorado magrebí. No lo era. Nunca lo ha sido. Argelia no era el decorado: era la bisagra. La........

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