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Enigma resuelto

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19.03.2026

Creado: 19.03.2026 | 06:00

Actualizado: 19.03.2026 | 06:00

Te contamos que, después de haber abandonado el nido construido por una pareja de palomas torcaces en el negrillo bonsai de nuestro balcón en junio pasado dejando en él sus dos huevos no fecundados, a los dos meses. misteriosamente, desapareció uno. Siete meses después, hace dos semanas, visitando el nido tres días seguidos una de ellas con un canto que nos parecía plañidero, desapareció el otro. No tenía mucho sentido la cosa y el enigma nos quedó servido. ¿Se había llevado el último huevo abortado... y por qué?, ¿fue a sepultarlo o abandonarlo en otra parte?, ¿cómo pudo hacerlo si no tiene garras ni mochila?... Nunca sabremos cómo, pero sin ninguna duda lo hizo desaparecer. ¿Y qué razón habría para hacerlo tantos meses después de haber abandonado el nido y tras tanto tiempo sin volverlas a ver?... Tres días después se nos vino una razón despejando el misterio: dos torcaces, esta vez, estaban sobre el nido como okupas ensayando cortejo en arrumacos o planteándose reformas en el piso. Seguramente son la pareja que el año pasado lo abandonó y este negrillito de balcón es su opción preferente, visto lo crudo de encontar hoy nueva vivienda. Y aunque el arbolito está desnudo de hojas todavía sin poder enmascarar su asentamiento, se ve que confían en la seguridad que ya les dio este sitio en su día. Sin embargo, esta decisión tan temprana en ellas plantea nuevas incógnitas. La torcaz anida entre abril y septiembre, puede realizar hasta dos puestas con sólo dos huevos cada una. Salvaje por naturaleza, es algo urbana últimemente, se alimenta de semillas, bayas, bellotas, brotes... y cría a sus polluelos con «leche de paloma» para que al mes puedan abandonar el nido. Esa es su conducta sobradamente estudiada. La pregunta es ¿qué hacen estas dos aparejando nido en un febrero leonés e invernal si el año pasado no lo decidieron hasta junio?... ¿qué adelantó tantísimo su reloj?... ¿qué han visto, qué intuyen?... La rareza de este año es el clima cambiante, borrachera de lluvias y anegamientos, algunos árboles se desabotonan ya, brotan confundidos... así que la torcaz intuye clara abundancia... y entonces, ¡a quilar se ha dicho!...


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