El corazón ríe
Creado: 17.04.2026 | 06:00
Actualizado: 17.04.2026 | 06:00
He añadido otro nombre a mi lista de personas con las que no me importaría quedarme un rato encerrado en el ascensor. Entiéndaseme, tampoco es necesario salir ambos con las barbas del abate Faria. Un ratín, bien aprovechado y disfrutado. He añadido a la misma a Bernat Castany (Barcelona, 1977), autor de Una filosofía de la risa (Anagrama). Los ensayos filosóficos sobre la risa no suelen tener gracia alguna, pero el suyo está recorrido por una alegre sabiduría, que convierte la erudición en grato cosquilleo; y cuando percibe que el párrafo se le está poniendo demasiado solemne se saca de la chistera un gag o un juego de palabras travieso. Primero afirma y luego le quita hierro a su propia afirmación… «y sin provocar anemia». Jerarquiza con el corazón, que también ríe. Castany reivindica lo importante, frente a los espejismos de importancia. Escribe en serio de la risa, pero con humor. Es un Juan de Mairena con un pie en el Ateneo y otro en la 3 Rue del Percebe. En Barcelona, en la presentación del ensayo, que seguí online, Jordi Gracia le preguntó cómplice la razón de incluir tantas citas; lo hace, pero también Sancho hilvanaba refranes. Si eres singular, Castany lo es, todo en ti tiene voz propia.
Al ver su libro en el escaparate pensé: «¿Una filosofía de la risa? Ufff. Si no lo río, no lo creo». Lo ha logrado, y sin los efectos secundarios del bálsamo de Fierabrás. En la vida real la buena risa —la que nos hace mejores— está a precio de chuletón, y este libro es un tesoro accesible.
Como querer es poder, quizá brindemos pronto en persona a la salud de nuestros respectivos héroes del humor, pues coincidimos en casi todos ellos… y ambos incluimos en la lista a nuestros seres queridos, entre los que él menciona también a su perro, pues que lo traiga. ¿Discrepancias? Estas son ocasiones para conversar, importa más el oro de las coincidencias. Le saco dos décadas y ya solo por eso he reído antes. A mi edad, sé discernir quién es el bueno que además escribe bien, porque piensa y siente bien. Bernat, ¿en tu ascensor o en el mío? Un buen libro bueno.
