Mejor fuera del charco, Mario
Creado: 16.03.2026 | 06:00
Actualizado: 16.03.2026 | 06:00
Verás, Mario Amilivia González, en política me importan un pito las derechas, las izquierdas, los centros, los extremos de uno y otro lado y también los matices que haya entre ellos. Lo que me importa a mí es la catadura moral de la persona, su solvencia humana, cómo está construida, sobre qué valores, qué principios tiene, qué honestidad transmite, si es de verdad o pura oquedad, si el compromiso es, o es condicionado, o peor, adeudado, si su palabra tiene peso para considerarla. Y créeme, en todas las profesiones y actividades hay gente de valor. Y al revés.
Lo demás, eso que llamáis ideología, es baratija, engaño, entretenimiento, poner confusión en la claridad, el juego de las distorsiones cuyo enredo pone base para que unas veces unos y otras otros os alternéis en vuestra política de trileros. Jugáis a un juego, pero el juego es serio, y las consecuencias llevadas al pueblo pueden elevarlo o hundirlo. Bien sabes tú cómo se ha ahogado la aspiración de ¿tu pueblo? a serlo por sí mismo. Digo todo esto por tu absoluta falta de franqueza. La tuya, y la de otros muchos que habéis hecho del «trago con esto y me arreglo la vida», vuestra cotidianidad.
Quid pro quo. En su día os metisteis debajo de la mesa y llegasteis al lugar de la cobardía, donde todavía residís, ahora también por la nómina de los serviciales. No sé si llamar a eso «representación». ¿A ti qué te parece? Hojeo
Diario de León y la vista me lleva a tu Tribuna, Compromiso por León y por los leoneses, 22-02-2026. No paras de mentir ni de torcer los hechos. Por ejemplo expresas: «León, seguirá siendo, como sucede hasta ahora, lo que los leoneses legítimamente quieran». Pero la i-legitimidad y el forzamiento están instalados desde la génesis de esta pesadilla. En una mala hora una serie de intrigantes en contubernio político decidieron inventar un territorio y juntaron y separaron lo que les vino en gana. Ni las regiones leonesa o castellana nunca a través de sus habitantes y desde la Constitución de 1978, han decidido libremente sus límites jurídico-político-administrativos actuales. Los territorios regionales en España eran preexistentes a 1978 y después nunca han sido abolidos. Pero la región leonesa fue obligada a ser «desaparecida», la castellana recortada y el resultado es un
totum revolutum que fija su «sede de las administraciones» en un lugar que no es ni una cosa ni la otra. A nadie del conjunto del Estado se le ha preguntado a qué región quería pertenecer. A la mayoría se les respetó su preexistencia, con otros se alumbró una nueva existencia jurídica y en nuestro caso, simplemente, nos obligaron a travestirnos. El día que felizmente la región leonesa vuelva a sí misma, sus menospreciados habitantes, que deberán hacerse muchas preguntas, habrán hecho el esfuerzo de arrancárselo a la sinrazón de la intriga y la manipulación. ¿Por qué siempre nosotros? ¿Dónde nos metimos cuando regalamos el León Estado? Eras un chaval estudiante de cuarto de Derecho y ya reclamabas a tu auditorio: «no estar ausente en estos momentos de grave responsabilidad, ante las elecciones porque se va a forjar su propio futuro»
(La Hora Leonesa, 22-02-1979). Aún podías concebir la política con honestidad. Y así seguías cuando reconoces que uno de los mayores problemas que inquietaban a quienes asistían a tus charlas era «el de la autonomía leonesa» (La Hora Leonesa, 08-10-1982). Y más: «Para mí el mayor problema que tiene León es el de la autonomía. Un problema que además ha quedado constatado en todos los mítines en que he intervenido. En el momento que decíamos que el pueblo de León tuviera la autonomía que realmente deseaba, había una ovación allí» (La Hora Leonesa, 04-11-1982). Sin duda, nuestra región en política y en destino no es lo que han querido sus habitantes, sino lo que han impuesto los extorsionadores políticos, a pesar de que tú mismo recordabas las «tesis fundamentales» de tu partido, AP, sobre «la opción leonesista que siempre ha defendido» (
Diario de León, 21-04-1983). Como declararte «abiertamente a favor de la Plataforma Leonesista y de la manifestación de esta tarde» (Diario de León, 04-05-1984), manifestación a la que asististe en primera línea de foto y de pancarta. Pero sigues machacando sobre nuestra paciencia: «Los leoneses deben (hablas como ajeno) creer firmemente en su (ídem) tierra, y en las innegables potencialidades de la provincia». Un cuento que es muy viejo porque resulta que nuestras supuestas «potencialidades», aireadas por muchos y vacías de contenido siempre, nunca nos han posibilitado que aquí haya habido un centro económico e industrial de solvencia capaz de retener población en vez de encaminarla a la diáspora. Además sólo hablas de León como provincia. Y qué daño hace eso porque: 1°, lo castellano es aceptado y asumido en mayor ámbito por no tener un referente delimitado en provincia; 2°, dejamos que esa pertenencia ajena se introduzca en el tradicional espacio regional leonés por no recordarla como nuestra; y 3°, nosotros mismos reculamos al provincialismo, nosotros solos nos quitamos región
de facto. ¿Cómo es posible esto, Mario, sin que sea un estrépito de desmemoria y desvergüenza? También refieres que tenemos «un sistema de financiación ciertamente injusto». Sí, el que recauda y reparte Valladolid, nuevo inventado eje para seguir con la radialidad estructural del centralismo obsesivo. ¿Qué ayudaste a hacer del noroeste? ¿Qué es de este occidente sin el corredor leonés? Estamos hartos de las mismas mentiras repetidas mil veces. Han dicho de ti, por ejemplo: «Sigue la línea del desdén, del pequeño soberbio que llega de nuevo creyéndose en posesión de la panacea salvadora» (
Diario de León, 13-07-1987), «El delfín era un tiburón» (La Crónica de León, 18-07-1987), «Ha segado la hierba bajo los pies de la derecha tradicional» (Diario de León, 17-10-1987), «Creo que no merece la pena ni tiene peso específico» (La Crónica de León, 24-01-1988), aceptar alguno regresar al partido si se «arroja a Mario Amilivia por la Garganta del Cares» (Diario de León, 25-01-1988), «He sufrido durante año y medio, por parte del actual equipo dirigente de AP de León, y sobre todo de su presidente, Mario Amilivia, zancadillas, pisotones, mentiras, navajadas, etcétera... (...) con la dirección del mediocre Mario Amilivia» (La Crónica de León, 27-04-1988), «Ruindad» (Diario de León, 09-12-1988), etc. Uno debe ser muy consciente de las sendas que ha pisado, de las cosas que ha hecho y de las palabras que ha dicho porque sus recuerdos siempre le estarán pisando los talones. Prudencia para no mancharse de vergüenza. Tú no tienes autoridad ninguna para decir a los leoneses nada, ni para pedagogía mentirosa ni para inculcarles que sigan creyendo... El pueblo siempre ha creído en sí mismo, sus políticos en él, no. Los leoneses te han sufrido, como han sufrido al resto de sus políticuchos, todos ellos hasta hoy muy mejorables, muy por debajo del pueblo y contra él. Por eso León rebosa lozanía... No nos ofendas con más paciencia, ni más cuentos, no nos pidas que sigamos creyendo. La sociedad de este pueblo viejo y digno al que vosotros habéis ridiculizado, lo único que necesita son políticos normales y reivindicativos del territorio. Esos que hace mucho, mucho tiempo, no ha tenido, y como eso te trasciende que te sirva de consuelo.
