Miseria
Creado: 19.04.2026 | 09:35
Actualizado: 19.04.2026 | 09:35
Al fondo de esa cola hay un vacío que puede rellenar los huecos que crecen en León. Esa fila que, desde principios de mes, nace ante la puerta cerrada cuando no llegan aún las ocho de la mañana y se espurre poco a poco hasta abrazar la manzana del consistorio de Ordoño II guía la regularización de personas. No conviene olvidarlo: personas. Suman más de 2.000 en la ciudad, según las primeras estimaciones, que cifran en 3.000 el total de la provincia, donde cada certificación del padrón desciende un peldaño en la pugna por el reto demográfico. Están aquí hace tiempo de hecho, no de derecho, para buscar una oportunidad de vida. Entre otros, para ocupar todos esos puestos en el campo, en los cuidados, en la hostelería, en la construcción, que la propia patronal empresarial demanda con la advertencia de que aumentarán las cotizaciones. Pero incluso ahora, cuando el proceso marca los pasos, se encuentran con miserables que quieren aprovechar la necesidad para traficar con la miseria. Existe todo un mercado alrededor para hacer negocio con la necesidad: mafias organizadas que monopolizan, mediante VPN externas, las citas en la comisaría de Policía y el registro civil y luego venden los turnos; canallas que, algunos incluso en su situación hasta hace poco, ofertan alquileres ficticios por 700 euros para poder justificar el empadronamiento... Eso también sucede en León, aunque les cueste creerlo.
Las organizaciones criminales medran en las grietas del proceso definido con prisas por el Gobierno. La regularización adolece de un pacto global al que el PP se niega porque juega a no ofender a los prejuicios xenófobos de Vox, porque los necesitan para sus gobiernos. Manoseamos los sintagmas para convertir a los inmigrantes en una amenaza. Cogemos las primeras letras y formamos otra palabra para que los menores no acompañados se conviertan en menas o cargamos los adjetivos como pistolas con balas que los renombran ilegales. El bautismo nos permite alumbrar una nueva criatura a la que se preña con todo un repertorio de cualidades: delincuentes, ladrones, violadores, asesinos potenciales…
Están ahí, en la cola, donde los necesita León. Si los mira bien, se parecen a usted.
