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Un chollo filosofal

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07.04.2026

07 de abril 2026 - 03:06

La verdad es una entelequia de la que es incesante que se haga mandamiento y castigo. En su nombre se han cometido atrocidades. Cada uno y cada fe política llama verdad o mentira a los mismos hechos. Pero se trata de trifulca y sectarismo, de banalización de la ideología. A lo largo de la historia, el yugo y el veneno han sido travestidos de verdad. No hablamos de principios naturales o morales, no va este texto sobre el Bien y el Mal. Un maestro atado a una columna me escribió: “No mintamos”. Poco que ver con “Digamos las verdades”. Decía una canción carcelaria “yo te digo mi verdad”. ¡Olvídate!, la mentira es más objetiva: un recurso ante el peligro del propio pellejo, un parapeto frente a la crueldad o un vicio de codicia.

Es demasiadas veces consustancial al político mentir con aires de certeza, de verdad. Si lo que declara solemnemente nace de su conveniencia, es que está soltando embustes. Si cambia de verdades como quien cambia de gayumbos, de lo que cambia es de mentiras. Si lo hace continuamente, sólo su fiel grey lo justifica. Nos gusta anclarnos a verdades absolutas, que bien pueden ser absolutas mentiras mutantes: nunca sorprende la postura de un partisano mediático. El candor de quien defiende las trolas y volantazos de “los nuestros” debe dar una gran paz de espíritu. Es un chollo filosofal.

La ventaja de la verdad sobre la mentira es que la primera se recuerda mejor. Vale el dicho para un secreto pecaminoso, una trola de andar por casa o casa prohibida; no para la gran pamema pública. Cuando habíamos creído verlo o leerlo todo, alucinamos con Donald Trump, cuyo método como estadista es una incesante jam session, free jazz pachanguero. Estratagema de tahúr; guiado errática y desahogadamente por la prepotencia argumental y la potencia militar. Algunos altos mandatarios no se atreven a mencionar su nombre cuando lo critican con razón. De tanto que miente, no resulta mentiroso. A los inexplicables, el bully de recreo mundial y misil les destempla las pajarillas. Los pone chotos. Los golpes de timón y botavarazos de Trump provocan volatilidad en la bolsa, mala mar donde vender para comprar y viceversa. Los armadores de la ceremonia de confusión, de calmas y marejadas de mercados saben; si una temible flota comandan y de un cósmico micrófono que nunca calla se sirven, ganancia de sus pesqueros.

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