El que venga detrás, que arree
13 de septiembre 2026 - 03:09
Si hay un privilegio cotidiano, ese es poder ir a pie al trabajo. Si a medio camino entre la ducha y la mesa de despacho hay un parque, puedes sentirte bendecido.
Acaba de comenzar el curso. De pronto, como sucede con todas esas cosas que están al caer pero que uno no prevé, saludas a caminantes con los que te cruzas; no amaneció hace mucho. Ellos y ellas llevan atuendo deportivo, y apresuran el ritmo más que tú, que te has dado hora y media para un trayecto que no te debe llevar más de cincuenta minutos. La paz que regala ir con tiempo no tiene precio; también sudar es saludable, dicen. Esos antiguos conocidos transeúntes están jubilados, y ninguno tiene mal aspecto. Lo primero te........
