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Sobre justicia

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05.08.2026

05 de agosto 2026 - 10:08

PARA los que creemos tener una pizca de fe, la justicia divina está clara: imparcial, juiciosa (faltaría más) y paciente, quizás demasiado paciente, que si por mí fuera la aplicaría ipso facto. Afortunadamente no es el caso y su infalibilidad no tiene los sesgos que yo le daría.

A diferencia de la justicia humana —que es imperfecta y se basa en códigos y leyes terrenales—, la justicia divina evalúa, además de las acciones, las intenciones. Lo peor de tan alta instancia radica, a mi entender, en ese «largo me lo fiáis», que diría Tirso de Molina en El burlador de Sevilla. Ya se sabe que la justicia divina tiene tiempos distintos y obra con perspectiva de paciencia, que es la que nos está faltando a los españoles cuando vemos cómo la justicia terrena quiere suplantar a la celeste con plazos tan largos que se asemejan al Juicio Final: llegará, seguro, pero tarde. Acaso porque los jueces quieran, con tanto retraso, ofrecer, como Dios, oportunidades de arrepentimiento.

Los que creemos que Dios es justo por naturaleza, también sabemos que el hombre no lo es por la misma causa. La naturaleza de la justicia, de según de quién venga, así es. Por más que diga san Pablo que de Dios nadie se burla, los hombres sí sabemos hacerlo los unos de los otros y dejar la justicia en manos de la lógica que nos conviene.

Como aquí de lo que se trata es de la justicia legal que el Estado tiene para mantener el orden, sospecho que sus instituciones jurídicas están perdiendo, mitigando o disipando (cada cual........

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