Dios anda por medio
22 de julio 2026 - 04:27
La trascendencia está más presente en lo cotidiano que el pan en la mesa. Lo mismo si la afirmas como si la niegas, ahí anda, tejiendo el acontecer de cada día; a no ser que te declares ateo a secas, en cuyo caso tu atención se centraría en alianzas inmanentes y perentorias. En cualquier caso, anda Dios por medio, o el deseo de sentido, que aparece cuando uno está harto de casi todo. Es curioso que sea la hartura lo que provoque el hambre de otra cosa. Así siempre, como si nos alimentara más el ansia que la comida.
Hay una parte en nosotros que exige más y más y más; unos lo llaman Dios; otros, cosmos; hay quien habla de energía; es como si un agujero negro absorbiera constantemente nuestro yo, como si ese yo reclamara alguna falta, un no sé qué que lo tiene descontrolado. Hablan los filósofos del hambre del alma, que, al parecer, resulta ser insoportable ¿Cómo se alimenta? ¿Cómo se sacia? Porque el cuerpo es fácil de satisfacer, basta con darle una ración de epidermis, acariciarlo un poco o llenarle la andorga de papas fritas; pero ¿quién llena el alma?
Cuesta salir de la exigencia inmediata del cuerpo, cuesta mirar en otra dirección que no sea mi propia nariz: encontrar el alimento adecuado, para que esta especie, que se llama hombre, salga de la piel asnal que lleva y busque más allá de la alfalfa que lo tiene anclado en el pesebre de la finitud ¿Podrá soñar con otro alimento?
Yo, por lo pronto, sueño con seguir soñando.........
