Crónica blanca de una crónica negra
Una lápida sin nombre, simplemente una alusión a su condición de persona fallecida en el mar. Era una chica embarazada de cinco meses, no sé a qué patera correspondía, pero que llegó a nuestras playas después de no me pregunten cuántos días en las aguas de esta isla que nunca conoció. Un entierro ‘multitudinario’ de gentes que sin tener lazos de ninguna clase, querían que esta mujer no se fuera sola al limbo de los que no consiguieron una vida ‘mejor’ (a veces está por ver). Flores, algunas recogidas en ‘jardines’ de kilómetro cero. Un frasco con leche y dátiles para acercarla a su........
