Venezuela, el país desgarrado
Difícil imaginar el horror que late bajo cada edificio derrumbado. Familias desaparecidas, barrios enteros convertidos en montañas de piedras y hierros, casas que desprendían vida y se han convertido en tumbas, paisajes de futuro que han quedado fijados en un presente mortífero. Y en medio de la tragedia, el desespero de manos que sacan piedras, palas que intentan levantar bloques de hormigón, personas de todas partes buscando por cada grieta donde pueda haber una brizna de esperanza. De repente, una mujer que levanta una mano y todos gritan, corren, buscan, la pueden sacar, respiran, aplauden... Y más allá, un bebé de pocas horas que ha sobrevivido, cubierto entre escombros. La cámara lo enfoca, los ojitos que miran por todas partes, la cabecita llena de tierra, los pies que sobresalen de la pequeña tela que lo cubre, la extrema fragilidad indomable... Cada persona rescatada, un milagro, una conquista, un mundo entero que se abre por encima las zarpas de la muerte.
La tragedia de Venezuela es inmensa, con un número estremecedor de víctimas, que ha dejado desgarrada la vida de un país que afanaba........
