Las personas del 2x1
La escena transcurre así: madrugada, trajes de fiesta, taconazos, camisas abiertas, torsos trabajados, melenas ellas, flequillos lacios ellos. Todos guapos. Se acercan a la fila, a la fila eterna, caminan con paso firme y sonrisas profident. El guarda de seguridad les observa, se ajusta el pinganillo que lleva en la oreja, asiente con la cabeza y les abre la catenaria de terciopelo rojo. «Bienvenidos», dice. El grupo de los elegidos pasa como una exhalación por delante de todos, dejando atrás su fragancia con toques de almizcle y pachuli. Siempre quise pertenecer a ese selecto club y, en cambio, soy la que calza unas deportivas, se abanica con un flyer que le ha dado un relaciones públicas de un local y se dispone a hacerse la simpática con el portero para........
