Óscar Ferrer Marí: había una vez un cuentacuentos
No necesitaba un escenario. Abría la boca, o movía la punta del dedo meñique, y el escenario aparecía de la nada. Óscar Ferrer no necesitaba un escenario porque el escenario era él. No requería telones ni focos ni tablas ni butacas... A veces ni siquiera había pronunciado la primera palabra pero allá donde tuviera previsto contar cuentos olía ya a hoguera en mitad del campo, a taza de chocolate, al suavizante que se usaba en casa cuando eras niña...
Pero entonces las palabras comenzaban a brotar de su boca, las historias se pintaban en el aire........
