La identidad que tapa a las personas
Hay algo muy desafortunado en la deriva de una política que parece preocuparse más por definir quiénes somos que por resolver cómo vivimos. La identidad, cuando deja de ser una forma de reconocimiento para convertirse en una herramienta de confrontación, acaba ocultando a las personas. Y también sus problemas.
En Aragón no escapamos de esto, una comunidad que reclama legítimamente más recursos, más atención, más capacidad de decisión, pero que se envuelve en una retórica de agravio territorial, como si para que Aragón gane alguien tuviera que perder, como si cualquier mecanismo de solidaridad entre territorios constituyera una amenaza a la propia........
