Pena de vida, pena de muerte
He querido dejar pasar unos días antes de escribir sobre la muerte de Noelia. El debate me parecía espantosamente áspero. Y a lo mejor me daba miedo lo que la gente podía pensar de lo que yo pienso: que todo el mundo debería tener el derecho a morir no ya dignamente, sino libremente. Que el suicidio evitable existe, sí; pero el inevitable también. Que se puede tener razón queriendo morir.
Claro, el eterno problema es: ¿y eso cómo se sabe y quién lo decide? Lo más sobrecogedor del caso de........
