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Moho

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17.04.2026

Sin fantasías de ningún tipo, solo ciñéndome a la mera realidad −apenas durante un manojo de líneas, que me conozco−, casi bostezando repetiré lo que dicen los libros: que el moho es un hongo filamentoso que hallamos tanto al aire libre como en interiores y que se reproduce mediante esporas microscópicas aéreas.

Asimismo, prosiguen aquellos, se multiplica desaforadamente en ambientes con alta humedad y poca ventilación. O sea, en mi casa de Ibiza cuando me ausento de ella en invierno. No existe lugar más idóneo para su reproducción. Situada en lo alto de una montaña, enfrente de la umbrosa costa norte, puedo asegurar que es difícil hallar otro rincón tan húmedo en toda la isla. Así que podría pensarse que el moho vino por primera vez a este mundo entre sus cuatro paredes. Fue su portal de Belén, por así expresarlo. Sus Reyes Magos adoradores fueron una tímida sargantana, un simpático dragonet y una araña del montón, visitantes habituales de mi hogar ibicenco.

No fue sino en mi casa donde se pronunció lo de «creced y multiplicaos» por primera vez; no se vayan a equivocar ustedes de lugar. En concreto, en la escalera interior, donde el eco da un tono más grave, de imponente dios barítono. Y el mensaje no iba dirigido a la especie humana precisamente, sino a estos hongos de los infiernos que componen la........

© Diario de Ibiza