Trashumancia
Allá por finales de mayo o principios de junio, dependiendo de cómo venga el tiempo, los rebaños de ovejas parten del sur de España en dirección al norte, escapando del calor y buscando pastos verdes que se les niegan en las calurosas tierras extremeñas, manchegas y andaluzas. Esta práctica ancestral, podríamos decir, está siendo mantenida por un puñado de románticos que ven en ella una manera de ser fiel a la esencia del pastoreo y de la vida en el campo.
Antes de seguir, conviene hacer una aclaración: la trashumancia no es nomadismo. La palabra trashumancia proviene del latín (transhumus) y se compone de dos raíces lingüísticas que describen perfectamente la acción de cambiar de tierra: del prefijo trans (más allá) y de humus (tierra-suelo). La trashumancia no consiste en vagar, sino en recorrer caminos heredados, pero las cañadas, los cordeles y las veredas se quedan sin rebaños. La trashumancia ha formado parte del paisaje de la península ibérica durante siglos. Hoy, sin embargo, parece más un recuerdo que una realidad, dejándonos imágenes que pertenecen a otro tiempo.
Con el cese de esta actividad se pierden muchas cosas, no solo estampas bucólicas de........
