El fin del voto perdido
Por: Fernando Zambrano Ortiz
En el escenario electoral que hoy tenemos al frente, la gran cantidad de partidos en competencia ya no transmite necesariamente una idea de mayor pluralidad o de más democracia. Más bien, para buena parte de la ciudadanía, esa sobreoferta política empieza a percibirse como sinónimo de dispersión, desorden y, en muchos casos, de candidaturas que no tienen una posibilidad real de llegar lejos. A medida que se acerca la elección, todo hace pensar que solo cuatro o cinco partidos lograrán superar la valla electoral presidencial. Si eso termina ocurriendo, la consecuencia será bastante clara: el próximo Congreso estaría integrado, en la práctica, por apenas cuatro o cinco bancadas con peso efectivo, mientras una larga lista de agrupaciones quedará fuera del mapa político.
Ese panorama obliga a mirar con mayor honestidad cómo se comporta el elector en tiempos de incertidumbre. Cuando el país entra en una etapa de duda, de cansancio o de temor frente al futuro, la gente suele simplificar su decisión. Muchas veces vota por lo que reconoce, por la marca que ya conoce, por el liderazgo que le resulta familiar o por aquella opción que siente con verdaderas posibilidades de disputar el poder. En otras........
