Delegar no es abdicar
Por: Fernando Zambrano Ortiz
Cada vez que un gobierno solicita facultades legislativas al Congreso reaparece el argumento de que el Parlamento estaría renunciando a su función constitucional. La historia peruana demuestra lo contrario.
La delegación de facultades forma parte de nuestro diseño constitucional desde 1979. No es una anomalía ni una concesión excepcional, sino un instrumento que permite al Ejecutivo legislar temporalmente sobre materias determinadas y bajo posterior control parlamentario.
Los antecedentes son claros. Fernando Belaúnde recibió delegaciones de hasta 180 días; Alberto Fujimori, 150 días para materias que incluyeron pacificación, terrorismo y narcotráfico; Alan García obtuvo posteriormente una delegación de 180 días; y Pedro Pablo Kuczynski recibió 90 días para legislar, entre otros asuntos, sobre reactivación económica, formalización, seguridad ciudadana y lucha contra la corrupción.
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