Goteras
En mis años mozos, ya remotos sin discusión, y desde la perspectiva de la salud, yo vivía muy despreocupadamente. No sufrí, a Dios gracias, dolencias especialmente graves.Recuerdo, muy vagamente, una cirugía que me practicaron para extirparme el prepucio, el cual -según el especialista- se retraía, atrapaba al glande y producía fimosis, en cuyo caso habría podido padecer infecciones urinarias.
Ya más talludito, sentí frecuentes dolores digestivos que el médico me alivió con una receta muy simple, “evitar el consumo ordinario de Clipper de fresa y churros”, un plato combinado que era tradicional en uno de mis pueblos de Abona, Granadilla, que consumíamos a la salida del Instituto y a modo de picoteo.
Superada la adolescencia, en la que el “queso” me salía por las orejas -como a muchos de mis coetáneos-, recuerdo que dediqué gran devoción al consumo de todo tipo de mojos, fundamentalmente al rojo suave y al picón, pero también a los verdes. Le echaba........
