Una final hispánica y el último mito viviente
El Mundial podría tener un desenlace memorable entre España y Argentina. En este país, trifulcas matricatalanas al margen, la figura de Messi no nos es indiferente y el eco de la escuadra de Vicente del Bosque en Sudáfrica 2010 nos evoca la gloria de una Copa que es la cornucopia de todas las glorias sobre el césped.
Si, como espero, esta noche, Lamine Yamal se impone a Mbappé, la España del estoico De la Fuente a la Francia de Deschamps, y, mañana, Argentina se deshace de Inglaterra -un duelo histórico-, el campeonato del mundo viviría una final entre dos orillas, Europa y América, muy americanista, como la propia sede.
La última copa de Messi y la primera de Lamine Yamal, el brindis de dos generaciones, donde hay sudamericanos, peninsulares, canarios y africanos fundidos en un mestizaje consensuado que lleva la contraria al racismo y la batalla cultural, que hasta Rajoy acaba de desempolvar con el escándalo de su ofensa a la selección francesa (“es de altísimo nivel, pero juega sin franceses”, escribió). Esta semana puede dejarnos algunas lecciones en el rectángulo mágico donde las guerras son metafóricas.
Es cierto que las de Argentina con Inglaterra........
