Sueños de primavera
En la mañana del miércoles, profundamente dormido, soñé que alguien había encargado 90 pizzas, que yo tenía que pagar, más los servicios de dos albañiles que acometían una obra eterna en una vieja casa mía. Hacía cálculos y no me daba. Coño, el surrealismo me sepultó en sudores mañaneros y menos mal que a mi hija se le ocurrió llamarme para invitarme a desayunar, lo que desmontó el conjuro de la pérfida gastadora que........
