Lo que nunca conté
Ernesto Salcedo siempre me quiso llevar a El Día como redactor-jefe. Aunque yo era un hombre de La Tarde, la competencia. Un día, nos reunimos en la avenida de Anaga para sellar el compromiso, cuando me echaron del DIARIO DE AVISOS de la época, pero mientras llegaba al lugar escuché a Salcedo decirle al que tenía al lado: “A ver cómo le digo yo a éste que no hay nada que hacer”. Y así fue. Un tal Laureano Cruz, que era accionista del periódico, y a quien........
