Taganana, escuela de resiliencia
Hay palabras que uno aprende mucho antes de conocer su significado. En Taganana, una de ellas es resiliencia. Ahora está de moda; la dicen hasta los influencers de TikTok. No recuerdo cuándo la escuché por primera vez, pero sí dónde aprendí lo que significa: en las historias de sus mayores, en los caminos que cruzan la montaña y en las ausencias que forman parte de la memoria de este pueblo.
La resiliencia tagananera parece venir de lejos, desde los tiempos de los guanches. Una capacidad de adaptación que ha permitido a Taganana sobrevivir a siglos de aislamiento, pobreza y olvido. Una herencia colectiva que ha pasado de generación en generación, no porque la vida haya sido fácil, sino precisamente porque casi nunca lo fue.
Hubo un tiempo en que el vino de Taganana salía por el Roque de las Bodegas rumbo a otros mercados. Hasta Shakespeare lo mencionó. La riqueza de aquellas viñas dejaba sus raspas a los terratenientes de la época, mientras quienes trabajaban la tierra apenas recogían, si acaso, los frutos de su esfuerzo.
Después llegaron siglos de incomunicación. Mientras la montaña separaba Taganana del resto de Tenerife, miles de tagananeros y tagananeras la cruzaban a pie por caminos antiguos, algunos prehispánicos, cargando lo que producían para venderlo en Santa Cruz o La Laguna. Porque en Taganana,........
