Micho XIV
12 de junio 2026 - 03:12
La boca de Gregorio Marañón vomitaba la caudalosa titiritaina juvenil, radiante y machacona, histérica y beata, que, gorjeando una y otra vez el himno de la Vigilia de Jóvenes, había puesto la cabeza como un bombo a don Nemo Expósito; y eso que este había abordado el coche de la línea 10 a menos de un cuarto de hora de allí, en Príncipe Pío. Perpetrada con guitarra acústica y mal entonadas voces, se ve que la canción de marras hacía vibrar tanto los corazones como las cuerdas vocales de la muchachada, pero no así los de don Nemo, a quien, además, la letra le parecía una ñoñada ripiosa y de nulo valor alegórico y literario: «Alzo la........
