Cuanto más, menos
21 de abril 2026 - 03:05
De esa forma que descompasa el respiro y ejercita los abdominales, nos reíamos con una frase que oímos a una señora mosqueada. Quedó de cabecera y muletilla cuando –por nada– nos venía al caso: “Cuanto más, menos”. En vez de “cuanto”, dijo “contri”. No es cosa menor, ni fácil de explicar. He consultado sobre aquello a un correligionario, y no acabamos de cuadrarlo. El tiempo diluye las certezas, e idealiza lo sucedido. Por probar que no quede: mientras más se esforzaba ella en darse a otros y hacerlo bien, menos se le reconocía. Puede lo que nos anunciaba la mujer es que quien posee demasiado más insatisfecho podrá estar. O quizá quería decir que mientras más pasión le pongas a la que tú declaras verdad verdadera, menos conmoverás a quien no la necesita ni la valora un pimiento. Aunque tú creas que sí debería... pero “ni falta que le importa” (otro malapropismo¡ o cambalache al hablar para, lo dicho, reírse).
Si eres profesor, es habitual caer en ese humor intransferible de quien carece de gracia; cabe a la inversa proponer que los salerosos oficiales son por lo general un coñazo. Creo, no lo sé bien: no todos somos iguales. Los jóvenes en vigor son más reacios a las gracietas de sus mayores y, más, las de sus pares. La exposición en las redes sociales inhibe la naturalidad de muchos talentosos del insti, y exalta la majadería de los cretinos. Los becerros se han empoderado, los tímidos guardan sus perlas entre conchas cerradas. Resulta asombroso cómo en los mítines con carné hay chavales que, comparsas, ríen las gracias de sus líderes sin chispa, una clá a la espera de indicaciones para exultarse.
De las artes, es la música la que sí puedes inocular a los críos en ese bendito secuestro educativo que es un viaje en coche. Más poderoso que los libros o el cine metidos a destiempo: “Papi, El Principito es un rollo”; “Ya soy mayor y, perdona, Blade Runner es un coñazo”. Y es que cuanto más menos. En nuestro caso, siempre nos quedarán como devociones compartidas Beatles, Bob, y hasta Baglioni. A cambio, La Ojera de Van Gogh o Camela (alegre es Cuando zarpa el amor). La pasión transpira y se respira. Cuidado: cuanto más, menos. Valga otro malapropismo, chiste arriesgado: “¡Mi capitán, el barco zozobra!” “¡Pues más vale que zozobre que no que zofarte!”
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