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Cerrar el grifo del petaqueo

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29.03.2026

29 de marzo 2026 - 03:11

El mar de Alborán se ha convertido en los últimos años en un enclave geoestratégico indispensable para la supervivencia de las mafias que operan desde el norte de África, un escenario de combate en el que se libra una batalla desigual de David contra Goliat porque el hampa internacional que trafica con hachís y la desesperación humana dispone de recursos ilimitados y los medios más avanzados frente a las limitadas plantillas, arcaicas flotas y un modelo obsoleto de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado en la persecución de los delitos en la frontera sur. Estas redes criminales cuentan con narcolanchas de última generación que campan a sus anchas por las calas más icónicas del parque natural de Cabo de Gata-Níjar y desembarcan a avalanchas de inmigrantes a plena luz del día en las playas con mayor afluencia del Poniente.

El triple negocio de la inmigración ilegal, tráfico de drogas y petaqueo se sustenta en una supremacía naútica que ha derivado en imágenes infaustas de persecuciones sin éxito porque las embarcaciones policiales no tienen ni potencia ni capacidad suficiente para frenar la actividad creciente de una narcoflota que se ha ido desplazando hacia la parte más oriental de Andalucía ante la mayor represión que vienen sufriendo en el Estrecho. Una de las principales ramificaciones del narcotráfico es el petaqueo, la ‘industria auxiliar’ del suministro de combustible a las planeadoras, un negocio al alza que desde la pandemia se ha convertido en fuente de sustento para muchas familias del litoral almeriense.

A pesar de los riesgos que conlleva para la seguridad ciudadana y lo importante que era frenar este suministro clandestino de gasoil a las narcolanchas en la batalla contra las mafias, el reproche penal ha sido mínimo. El combustible se incautaba y el detenido quedaba en libertad en cuestión de horas porque lo máximo a lo que se enfrentaba era una infracción administrativa. La aprobación este jueves de la Ley Orgánica en materia de multirreincidencia cambia por completo el decorado porque incluye la tipificación como delito autónomo del petaqueo.

El nuevo artículo 568.2 del Código Penal castiga con prisión de uno a cinco años cualquier eslabón de la cadena de la logística de las narcolanchas, tanto para el que compra como para el que almacena, transporta o distribuye. En poco más de dos semanas se publicará la ley en el BOE y entrará en vigor. La cruzada contará con un aliado en los tribunales. Ahora es el momento de cerrar el grifo de la ‘industria auxiliar’ del narcotráfico.

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