Matemáticas y agricultura
16 de abril 2026 - 03:07
El viernes pasado tuve la suerte de participar en un foro sobre el papel de las matemáticas en la agricultura, organizado por el Centro de Desarrollo y Transferencia de la Investigación Matemática en la Empresa. A primera vista, matemáticas y agricultura, pueden parecer una pareja improbable. Sin embargo, pocas actividades dependen tanto de anticipar, medir y decidir bajo incertidumbre, como el trabajo en el campo. Y ahí es donde ciertas herramientas matemáticas, reforzadas hoy por una capacidad de cálculo enorme, se convierten en aliadas discretas pero determinantes.
Una de las ideas más sugerentes del encuentro fue el razonamiento contrafactual. Suena técnico, pero en realidad pone nombre a una pregunta que cualquier agricultor se ha hecho mil veces ¿qué habría pasado si hubiéramos hecho otra cosa? En el día a día tendemos a atribuir los resultados a una decisión concreta. El problema es que el entorno interviene continuamente. El contrafactual busca separar causalidad de coincidencia y, con ello, aprender de verdad.
Un ejemplo sencillo en invernadero lo ilustra bien. La aplicación de un bioestimulante puede coincidir con una semana especialmente luminosa. Si el cultivo responde bien, es tentador atribuir el mérito al producto. Pero si no sabemos qué parte de la mejora corresponde al bioestimulante y cuál a la meteorología, la lección que extraemos es frágil.
Otro bloque que me pareció especialmente útil, por su conexión directa con el control biológico, fue la aplicación de las matemáticas a la ingeniería de las redes tróficas. Durante años la cuestión se resumía en identificar qué enemigo natural controla una plaga. Se elegía el auxiliar, se liberaba y se esperaba. Esa lógica ha ofrecido resultados indiscutibles; pero se queda corta cuando el objetivo no es sólo reducir la plaga, sino lograr estabilidad en el tiempo, lo que hoy llamamos control biológico por conservación. Hay que pensar cómo se organiza el sistema para que el enemigo natural sobreviva, se establezca y mantenga el control sin depender de aportes continuos.
Me quedé con una impresión optimista. Cultivar ya no consiste sólo en obtener una cosecha, sino en tomar las mejores decisiones dentro de un sistema complejo, cambiante y competitivo, donde las matemáticas son una pieza clave. Enhorabuena a Antonio Salmerón Cerdán, catedrático de la UAL, por la organización de un encuentro tan necesario.
También te puede interesar
Juan M. Marqués Perales
Matemáticas y agricultura
La marquesa de Santa Cruz
La verdad, fruto del pensamiento
La gestión de las becas
Levantarse es obligatorio
Urge aumentar el personal y las infraestructuras sanitarias
