El Apocalipsis no necesita visa, solo un pañal para adultos fracasados
El tal Gerson es una autopsia en vida.
El sujeto, un residuo de la cosecha de los 70 nacido en el calor estancado del Sur, no es un hombre, sino un síntoma.
Dice:
“El mundo no se está acabando, señores; se está descomponiendo. Es un proceso mucho más lento, apestoso y, por supuesto, digno de una nota roja de ocho columnas ilustrada con la sangre de los inocentes”.“El sistema inmunológico de la Tierra lo habita para escupir su bilis.”Él no opina; el planeta lo usa para recordarnos que somos la infección y él, un anticuerpo particularmente amargado
Escribe:
“El fin de semana largo terminó, sí. Regresamos a nuestras oficinas grises, a nuestros sueldos de hambre y a nuestra resignación cristiana; pero no se desanime, querido lector, mire el lado positivo: estamos en la primera fila para el espectáculo más grande de la historia”.Su historial es un inventario de escombros que intenta disfrazar de "experiencia".
Sus inicios no fueron cimientos, sino grietas; sus escasos triunfos son apenas notas al pie en un libro de fracasos concretos que ya no caben en su cubículo.
Lo personal en él ha sido derrotado por la erosión de los lunes y la humillación de una nómina que no alcanza para comprar el olvido.
“Es un hombre que ha perdido la guerra contra su propia biografía y ha decidido que, si él se hunde, el cosmos debe hundirse con él..“Los líderes mundiales”, escribe con desprecio, “esos........© Detona
