Una ranura para la Paz
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En ella se reciben únicamente papeles.
Un nombre, un apodo, una pablara de aliento y consuelo o, la ubicación de un lugar donde alguien vio algo pero que no se atreve a declararlo.
El 28 de agosto la Arquidiócesis Primada de México publicó el instructivo para que más templos instalen esos buzones de paz, y el Episcopado pidió a las diócesis del país sumarse el pasado domingo 30, un día simbólico que la ONU ha declarado como Día Internacional de las Víctimas de Desapariciones Forzadas.
El secretario general del Episcopado, Mons. Héctor Mario Pérez, lo dijo sin adorno:
«Mientras haya desaparecidos en México, la paz no será posible».
Pero es importante detenerse en lo que esa pequeña ranura significa.
Cada nota que entra ahí tendría que entrar por la puerta de una fiscalía.
Pero no entra.
Entra en una caja de madera custodiada por un párroco, y entra porque el anonimato es el único incentivo que queda a quien sabe algo, pero teme más al Estado y confía más en una humilde sacristía.
Ese temor, y no........
