La moral cabe en el pecho
Porque además de los goles, las camisetas y los domingos viendo un 0-0 espantoso, existe una industria gigantesca donde prácticamente todo tiene precio.
Hasta el pecho del jugador.
Y para entender la historia hay que regresar cincuenta años.
En 1976, el Kettering Town, un pequeño club inglés, tuvo una idea que hoy parece de lo más normal: vender publicidad en su camiseta.
Consiguieron 4,000 libras de Kettering Tyres y pusieron el nombre de la empresa en el pecho.
La Federación Inglesa casi se infarta.
Les ordenó quitarlo porque aquello atentaba contra la pureza de la camiseta. Derek Dougan, directivo del club, intentó hacerse el vivo y cambió “Kettering Tyres” por “Kettering T”, argumentando que la T significaba Town.
Tampoco se la compraron.
Los amenazaron con una multa de 1,000 libras y tuvieron que quitarlo.
Un año después permitieron los patrocinios.
Y la caja registradora, empezó a timbrar.
Hoy vemos una camiseta y casi ni pensamos en el logo que lleva enfrente.
Pero esos treinta centímetros de tela terminaron convirtiéndose en uno de los bienes raíces más caros del deporte.
Bancos, aerolíneas, tecnológicas, automotrices y, eventualmente, casas........
