Tarde o temprano, el lonche se paga
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En enero de 2026, Keir Starmer renunció a la jefatura del gobierno británico con las manos vacías y las arcas rotas.
El déficit era inmanejable, la reforma imposible, y la paciencia política, agotada.
Mucha gente lo vio como una crisis de gabinete, yo lo veo como la factura de un lonche que alguien decidió que era gratis.
El problema no es Starmer.
El problema es que esto ya lo vimos, lo vimos en Venezuela cuando el petróleo costaba cien dólares el barril y el gobierno repartía subsidios como si la fiesta no fuera a terminar.
Lo vimos en Argentina, en Bolivia, en Ecuador, y lo seguimos viendo aquí, en casa, cada que un gobierno decide inaugurar obra tras obra sin preguntarse quién y como va a pagar el servicio de deuda cuando ya no esté en el cargo.
Nuevo León no es la excepción, la deuda acumulada por infraestructura sin capacidad de pago en ningun plazo es el mismo guión con distinto reparto.
Hay una lógica perversa que se repite con una puntualidad tan reiterada que ya aburre, cuando sobra dinero —por el precio del petróleo, por las tasas bajas, por el comercio global en expansión— los gobiernos no ahorran ni invierten. Gastan.
Profundizan derechos que no pueden financiar en el largo plazo, construyen obras que no se pagan solas, y le dicen a la ciudadanía que todo eso es posible sin costo.
Y la ciudadanía, cansada y legítimamente........
