Francia: Dominar la multitud no es gobernarla
Las que sostienen, la paciencia, la coherencia, la humildad, se rompen todos los días.
Lo que sigue es la otra mitad de esa tesis:
Qué pasa cuando la agitación funciona y la sociedad, a cambio de tranquilidad, entrega la libertad.Nadie ha calculado jamás una multitud, las masas pueden ser manipuladas, estimuladas, y hasta en cierta forma dirigidas pero no con fórmulas cerradas.
Pero cada gobierno que hoy mueve sus piezas, sea en Irán, en Washington, en cualquier capital con astilleros cargando ojivas mientras la diplomacia sigue hablando de fechas límite que nadie termina de creerse, actúa como si fuera posible.
El mundo, mientras tanto, voltea la mirada hacia lo trivial pero que sirva, como ha servido siempre, de cortina perfecta para que la inacción institucional pase inadvertida detrás del ruido de la fiesta.
No es teoría.
Son multitudes gritando venganza contra un presidente en pleno funeral de Estado, con carteles de mira telescópica sobre su rostro exhibidos como consigna oficial.
Son expedientes del Departamento de Justicia confirmando que Irán ya colocó, de forma explícita y documentada, a un grupo completo de figuras del liderazgo occidental como objetivos de asesinato, tercerizado a redes criminales para mantener negación plausible.
En ese contexto, hablar de leyes de las colectividades no es rollo académico.
Es urgencia práctica, porque la diferencia con un reflexivo emperador Marco Aurelio no es que el fenómeno haya cambiado, es que hoy la velocidad del ciclo no le da a nadie el tiempo que él sí tuvo para pensar antes de reaccionar.
El costo de esa falta de tiempo ya no se mide en columnas de opinión, se mide en decisiones de guerra tomadas bajo presión de multitud, no bajo deliberación de Estado.
Marco Aurelio escribió sus Meditaciones porque fue entrenado desde niño en la regla de quien no gobierna su propio ánimo no puede gobernar el de otros.
Quien reacciona a partir de la primer señal, trasmite impulso, no dirección.
Ese es el primer eje.
Y el que le da título a esto: dominar a la multitud, saber qué relato mover, cuándo callar, qué facción activar, no es lo mismo que gobernarla.
Se puede tener el control total de la palanca y no tener ni un gramo de la disciplina que sostiene después lo que esa palanca movió.
Francia lo muestra esta semana:
Toques de queda parciales en París, Lyon, Lille, Burdeos y Niza, y la escuela que originó todo sigue sin maestros.Eso es dominar la calle.
Lo que viene es que el toque de queda, que nació como excepción, empiece a parecer rutina.
El segundo eje lo........
