El precio del dinero que ya no te dejan ver
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El sistema financiero global funciona como una logia con reglas que solo entienden los iniciados, y esa opacidad no es accidente técnico, es diseño.
Cuando todo camina bien, los banqueros y los grandes fondos navegan ese laberinto y se quedan con la ganancia completa.Cuando algo truena, la factura se reparte entre millones de personas que jamás entendieron el instrumento que las hundió, ni tuvieron voto en la decisión que las metió ahí.Ganancias privadas, pérdidas públicas, no es solo una frase, es la descripción exacta de setecientos mil millones de dólares que Estados Unidos puso en 2008 para sostener bancos que un año antes habían repartido bonos millonarios entre sus propios directivos.
Y es la misma lógica que después reaparece, con menos escándalo y mejor vestida, cada vez que un gobierno decide que tu ahorro, tu Afore o tu depósito bancario tiene un destino mejor que el que tú elegiste para él.
En México, durante casi cuarenta años, un banco no podía simplemente prestar tu depósito a quien mejor pagara.
Tenía que apartar una parte, a veces una cuarta parte, en el Banco de México, no por prudencia, sino por ley, ese dinero se llamaba encaje legal, y de ahí salía el crédito barato para lo que el gobierno en turno decidiera que era prioritario, a una tasa que no ponía el mercado, la ponía la misma autoridad que necesitaba financiarse.
El banco no podía negarse.
La empresa que le confiaba su tesorería tampoco sabía, la mayoría de las veces, que una parte de su dinero terminaba ahí.
Cuando por fin se desmontó ese mecanismo a finales de los ochenta, no fue porque alguien tuviera un ataque de conciencia liberal, fue porque el país entero estaba pagando el precio de haber operado casi cuatro décadas sin que nadie, ni banquero ni ahorrador, supiera con precisión cuánto costaba realmente el dinero.
Ese es el punto.
El problema nunca es que el gobierno participe en la economía.El problema es que, cuando participa con la regla en la mano y el árbitro en el bolsillo, apaga el único instrumento que te permite saber si una decisión financiera te conviene o no.
Ese instrumento se llama precio, y su versión más útil para ti se llama costo........
