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El poder viste, pero el ropaje no es propio

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05.10.2026

Los reyes resolvían la sucesión con cinco palabras: 

El rey ha muerto, viva el rey. 

Al día siguiente la vida seguía. 

Nosotros, con todo y constituciones, elecciones y árbitros, no hemos podido resolverla igual de fácil. 

¿Por qué? 

Porque el rey se moría y el expresidente no.

Kantorowicz (1957/2012) lo explicó:

El monarca tenía dos cuerpos, uno que se pudría y otro, el político, que no moría nunca.El poder vivía en la sangre y en lo sagrado, no en el hombre.La república quitó la sangre y puso el voto. 

Desde entonces el poder es prestado, y quien lo tuvo sigue caminando por la calle, recordándonos que alguna vez fue la fuente de la legitimidad. 

Por eso la cortesía entre el que se va y el que llega no es asunto de modales, es asunto de supervivencia.

¿Por qué volvería un expresidente a la escena? 

La razón más simple es el narcisismo, que en la política abunda.La más humana es defenderse, porque sin el manto del poder la intemperie es real.La más peligrosa es la ruptura del orden constitucional, callada o abierta: no irse nunca, o irse sin irse. 

Max Weber (1922/2014)........

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