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El ogro no está descompuesto

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12.10.2026

Cada sexenio prometen arreglar el IMSS. Cada sexenio prometen rescatar a Pemex. Cada sexenio prometen que la CFE por fin va a dar el ancho. 

Llevamos décadas con el mismo diagnóstico y el mismo fracaso, y casi nadie se hace la pregunta obvia: si algo falla durante medio siglo sin que a nadie le cueste el puesto, quizá no está fallando.

Al mismo ritmo que el fenómeno electoral, empiezan a arreciar las tensiones entre todos los actores políticos del sistema , además de las presiones acostumbradas (ejemplo: IMSS) para mantener el estado de cosas en el poder público. 

Todo eso no hace sino confirmar que el sistema presidencial trabajara como siempre lo hace y para lo que fue creado, arreglarse entre facciones y grupos. 

Pero el país continuara su senda de plagada de problemas reales no resueltos.

Stafford Beer, un cibernético inglés que se pasó la vida estudiando por qué las organizaciones viven o se mueren, tenía una regla que incomoda a las burocracias:

El propósito de un sistema es lo que hace, no lo que dice que hace. No lo que promete el discurso ni lo que pinta el organigrama. Lo que hace todos los días, aunque nos duela. 

Si un sistema produce filas de seis horas, medicinas que no llegan, apagones y una petrolera que se come el presupuesto, hay que dejar de preguntar por qué no funciona y empezar a preguntar para qué funciona así.

Aquí está lo que no queremos ver. 

Estas moles burocráticas fueron construidas bajo el mismo patrón centralista del presidencialismo, como ínsulas verticales sin delegación o coordinación horizontal,  no se diseñaron para curar enfermos, dar luz o sacar petróleo con........

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