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Lequerica. De Bilbao a Nueva York pasando por Vichy

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El martes pasado en Donibane Lohizune se celebró el Día de la Diáspora. Tras el acto de colocar una corona ante la tumba del Lehendakari Agirre, en el Auditorium local tuvo lugar una representación que tenía por guion el título del libro escrito por Agirre. De Gernika a Nueva York, pasando por Berlín. Es una obra que basa su guión en la fuga de Agirre vía Berlín, algo más que una aventura de espías, que salió bien de verdadero milagro. Tres actores en el escenario, el grupo de bailes de Tandil (Argentina), el coro de Bayona, recursos y al final, y hecho por la IA, el propio Lehendakari Agirre dialogando con el Lehendakari Pradales desde la pantalla. Fue algo muy novedoso, insólito y muy bien logrado. Ojalá se muevan por Euzkadi, pues vale la pena ser espectador de algo tan novedoso y original, amén de emotivo.

Y he titulado este artículo con el nombre del libro de José Ignacio Salazar, con la biografía de José Félix de Lequerica, el embajador de Franco en París y luego en Vichy, aquel gran canalla que con todo un grupo de gentuza represora del régimen, anduvo tras los pasos del Lehendakari Agirre como lo hicieron con Azaña, Companys, Rivas Cherif, Zugazagoitia, Ansó y varios republicanos y nacionalistas. El Lehendakari, se salvó por el apoyo de los cónsules panameño y venezolano así como por el P. Chalbaud y sus amigos Intxausti y su suegro Zabala.

La fascinación del pesebre

En noviembre de 2002, en una sala del hotel Dómine de Bilbao, nos reunimos con Xabier Arzalluz, Josu Erkoreka, Koldo San Sebastián, Javier Vizcaya y yo. Estábamos muy preocupados por la intensa y continua ofensiva de quienes desde el centro del poder estatal llevaban una ofensiva por tierra, mar y aire tratando de poner bajo sospecha democrática al PNV . “Tienen los mismos fines y apoyan los mismos medios” decía Aznar. Ante aquello nos habíamos reunido para tratar de contrarrestar, con pobres recursos, la acción diaria de “la brunete mediática” que llenaba los medios y las librerías con sus publicaciones cargadas de pólvora, bilis y manipulaciones y que tenían por objeto aunar a ETA con el PNV. Era toda una estrategia bien diseñada con un claro y destructor propósito sintetizado en dos palabras: nacionalismo igual a terrorismo.

Lo malo es que desde el Gobierno Vasco no se contrarrestaba aquella ofensiva tan brutalmente antidemocrática con ediciones y acciones planificadas, mientras que, políticamente el llamado Plan Ibarretxe era acusado de todo. La pelea era cómo nadar con las manos atadas a la........

© Deia