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Juego de tronos en Oriente Medio

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15.04.2026

Estas reflexiones resultarán seguramente extemporáneas para el lector porque desde que se escribió el artículo y dado el paroxismo de decisiones contradictorias del presidente Trump las coordenadas políticas serán diferentes. Escribo cuando la última ocurrencia de Trump ha sido bloquear el Estrecho de Ormuz, nos encontramos ahora no con uno sino con dos bloqueos, el de Irán y el de Estados Unidos, que incrementan el peligro de un desajuste mundial económico de difícil predicción. Dicen que los mercados necesitan previsibilidad y estabilidad, va a ser difícil que lo encuentren con la recurrencia de agresiones a su funcionamiento de carácter recurrente.

Solo personas con la lucidez del Papa de Roma han sabido definir lo que Trump, Netanyahu, las autoridades iraníes y otros actores del conflicto están construyendo, lo denomina la cadena demoniaca del mal. El Papa ha sabido descifrar lo que otros pensábamos que en el caso de Trump eran las ocurrencias de un botarate.

Quizás estamos despreciando en exceso la capacidad de Trump de analizar los acontecimientos y nos encontramos ante un personaje que ha sabido captar la irreversible decadencia de su imperio. Los emperadores declinantes se convierten en personajes peligrosos cuando sustituyen la política por la verborrea y las bravuconadas y una suerte de amenazas multidireccionales que cada vez impresionan menos al resto de los estados y líderes políticos excepción hecha del limpiabotas del Presidente de la Otan, Mark Rutte.

Al Presidente de los Estados Unidos no le respeta ni el Estado de Israel (quien le implicó en la guerra) ni los BRICS, ni ninguno de los países de la UE una vez caído Viktor Orbán, ni sus propios seguidores de........

© Deia